El home delivery, a debate

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El envío de medicación hospitalaria al domicilio del paciente o a la farmacia que él designe está de actualidad. Este servicio surge para que los pacientes seleccionados con enfermedades crónicas y que asisten cada mes al hospital a recoger su medicación no tengan que desplazarse al hospital. El paciente no dejará de ir al hospital, sino que se trasladará solamente para las visitas médicas.

Esta práctica ha generado –y todavía sigue ocasionando- defensores y opositores. Pero ¿qué hay de positivo y de negativo en el home delivery?

Con el envío de la medicación a domicilio los pacientes no tienen que ir mensualmente al hospital y se evitan las esperas, lo que supone también una menor carga de trabajo y colas en los hospitales. Una vez recibida la entrega, comienza un proceso de atención farmacéutica que va desde alertas hasta la monitorización en una farmacia física. El gasto de mandar este tratamiento lo asumen los laboratorios comercializadores de los medicamentos implicados que, por sus características, no han pasado por la farmacia comunitaria.

Son muchos los que defienden que la dispensación de medicamentos de los hospitales se haga directamente en las farmacias. De este modo, se mantiene el valor añadido de la dispensación de éstos y se deja abierta la posibilidad de que los profesionales de la oficina de farmacia puedan ofrecer cuidados en el propio domicilio. A todo esto se debe sumar la falta de claridad legal sobre la dispensación de medicinas.

Aunque es algo relativamente reciente en España, en otros países de Europa lleva operando casi 20 años. Se integran las oficinas de farmacia, los médicos y el personal de la farmacia del hospital para que el paciente conecte con todos las piezas del sector. En todo caso, tanto si es servicio de entrega a domicilio como si no, se debe recordar siempre que lo indispensable es aportar calidad de vida al paciente.