El control de inventario en una oficina de farmacia es un punto muy importante para garantizar una buena gestión de los medicamentos y productos, y atender de manera efectiva las necesidades de los clientes y prestar un buen servicio.
También es clave para garantizar la rentabilidad de la oficina de farmacia, por lo que su organización, verificación y revisión de existencias es esencial para saber cómo se mueve tu farmacia y evitar pérdidas o deterioro de productos que afectarán directamente al beneficio.
¿Y cómo gestiono necesidades y existencia con cantidad para asegurar el servicio a los pacientes- clientes? Aplicando el método ABCD, un sistema de control conocido entre la profesión que consiste en identificar las existencias por grupos y volumen de unidades vendidas:
Artículos A: productos más vendidos de tu stock. El número de unidades mínimas ideales debería ser igual al doble de días que tarda el proveedor en entregar el pedido.
Artículos B: se identifican los productos con rotación y rentabilidad intermedias. Es recomendable contar con tantas unidades como días que tarda la distribuidora en proveerlos más uno, mientras que el máximo debería ser el doble de la cantidad mínima.
Artículos C: aquellos productos con una rotación media-baja, con ventas reducidas al año. Es recomendable no tener más de una unidad.
Artículos D: productos con rotación baja o nula a lo largo de un año. Lo habitual es adquirirlos bajo demanda.
En definitiva, la correcta gestión del stock de la farmacia implica un equilibrio entre los artículos más demandados por los clientes, calcular las cantidades necesarias de cada uno de ellos y evitar llenar el almacén con productos con poca salida.






