Con la llegada del verano, y las altas temperaturas, los fármacos se exponen a situaciones que alteran la estabilidad de los principios activos si no se preservan de forma adecuada.
Desde el COF de Madrid, publican un artículo dónde abordan las dudas frecuentes en la farmacia sobre los tratamientos que permanecieron fuera de la nevera durante varias horas, medicamentos transportados durante viajes o productos expuestos al calor.
La mayoría de los medicamentos comercializados presentan una elevada estabilidad y están diseñados para soportar las condiciones habituales de almacenamiento; pero en todo caso, hay que tener en cuenta que la temperatura acelera los procesos de degradación química o provoca cambios en la formulación que afectan a los principios activos y a los excipientes.
Desde el Colegio, señalan la importancia de la educación sanitaria desde la farmacia comunitaria, para evitar las incidencias. Hábitos o medidas sencillas como mantener los fármacos en sus envases originales, no dejarlos nunca en el interior del coche y utilizar sistemas isotérmicos no refrigerados para el transporte contribuyen a que los tratamientos mantengan sus plenas garantías de calidad, seguridad y eficacia hasta el momento de su utilización.
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